miércoles, 15 de julio de 2009

El avance de la Ciencia: Phineas Gage

Laboratorios, experimentos, tubos de ensayo, ordenadores, etc. Los avances científicos se dan, en su mayoría, al cobijo de todo ese instrumental. Sin embargo, en ocasiones, un hecho anecdótico nos permite observar los mecanismos de la Naturaleza y nos brinda la ocasión de estudiarla in situ, sin artificios. Uno de estos casos, que propició un gran avance en neurociencia y en el campo del estudio del comportamiento, fue el de Phineas Gage, un obrero ferroviario al que, tras la explosión de una barrena, una barra de hierro le atravesó la mejilla y el cerebro. Consciente tras el accidente se vio que no estaban afectadas ningunas de sus capacidades, habiendo perdido únicamente la visión en el ojo izquierdo.


Sin embargo, tras la recuperación, Phineas Gage ya no era el mismo, su personalidad había cambiado: de ser un hombre responsable, eficaz y equilibrado pasó a ser una persona voluble, sin metas, irresponsable, impulsivo… Perdió su trabajo, su matrimonio y nunca pudo encontrar un trabajo estable. Su salud era buena, pero sus capacidades de previsión y toma de decisiones estaban claramente mermadas.


El caso de Gage fue el pilar donde se sostuvieron posteriores estudios acerca de la relación entre áreas del cerebro y personalidad. La barra que le atravesó el cráneo le lesionó los lóbulos frontales, considerados hasta la fecha estructuras silentes del cerebro, sin función. De este modo se pudo establecer la relación entre lóbulos frontales y todos los aspectos de la personalidad que atañen a la toma de decisiones y las emociones. Lesionados dichos lóbulos, Gage vio mermadas sus funciones ejecutivas, aquellas que nos permiten dirigir nuestra conducta hacia un fin e incluyen la capacidad para planificar, llevar a cabo y corregir nuestro comportamiento.


Algunos investigadores relacionan peregrinamente estas áreas del cerebro incluso con la extinción del Neanderthal. Se basan en la anatomía del cráneo de éstos, con una frente poco pronunciada que indicaría unos lóbulos frontales poco desarrollados, y a las fracturas de lucha presentes en los restos encontrados. El Neanderthal, con una menor capacidad para planificar que el Homo sapiens, se enfrentaría a sus presas de caza directamente, sin planificación. De este modo la mayor capacidad del Humano para cazar (planificando batidas y ataques) habría relegado poco a poco al Neanderthal a una posición de inferioridad que, si bien no directamente, propició su desaparición.

viernes, 12 de junio de 2009

La línea de Wallace

Al hablar de Evolución y selección natural a todos nos viene a la mente el nombre de Charles Darwin; pero lo cierto es que en aquella época hubo otro personaje que llegó, paralela e independientemente, a las mismas conclusiones que Darwin: la selección natural es el mecanismo que rige la especiación. Nos referimos a Alfred Russell Wallace, considerado co-autor de la citada Teoría de la Evolución por selección natural y uno de los padres de la biogeografía.


Wallace llegó a sus conclusiones durante sus viajes por los archipiélagos del sudeste asiático. Allí observó cómo en determinados lugares la fauna y, en menor medida, la flora sufrían cambios radicales pese a la cercanía y la similitud en las condiciones climáticas. Así pues entre las zonas donde se observaban los cambios trazó una línea imaginaria: la conocida en la actualidad como “línea de Wallace”.


La Línea de Wallace se sitúa al este de Java, continúa entre Borneo y las Islas Célebes y termina al sur del archipiélago filipino. De este modo, al noroeste de la línea encontramos animales y plantas propios del sudeste asiático; y al sudeste de la línea, fauna y flora características de la zona australásica.


No se trata de una barrera imaginaria, ya que coincide con una fosa submarina, la fosa de Wallace. Esta fosa se encuentra en una zona de subducción, justo en el límite entre las placas de Australasia y Eurasia, hecho que nos ayuda a explicar el porqué de las observaciones de Wallace:


Durante las glaciaciones del Cuaternario bajó el nivel del mar y la mayoría de islas de la zona quedaron unidas por corredores de tierra, si bien las islas separadas por la fosa de Wallace se mantuvieron aisladas, pues la barrera de agua era insalvable. Así, se favorecieron las relaciones entre animales de la misma zona, impidiéndose de igual modo las migraciones o las relaciones entre individuos de ambos lados de la línea. Fue este intercambio genético aislado entre organismos de las mismas zonas el que condujo a historias evolutivas totalmente independientes a un lado y al otro de la línea, aun cuando la distancia entre algunas de las islas no supera los 100 km.

Fuente de la imagen: Wikipedia

miércoles, 20 de mayo de 2009

El gato de Schrödinger

Este problema, planteado hacia 1935 por el físico alemán Erwin Schrödinger, se ideó para exponer uno de los conceptos más extraños y difíciles de explicar de la mecánica cuántica: el estado de superposición.

El experimento consiste en una caja opaca con un gato dentro. Junto a él hay una botella con un gas volátil y mortal y un dispositivo capaz de romper (o no) esa botella. Además, rondando por la caja, se encuentra una partícula radiactiva que tiene una posibilidad del 50% de desintegrarse. Así, la desintegración de la partícula activará el mecanismo que llevará a la rotura de la botella. Por el contrario, si la partícula no se desintegra, no se romperá la botella. Dicho esto, ¿en el interior tendremos un gato vivo o un gato muerto? No lo sabremos hasta que no abramos la caja…

La respuesta no es fácil. Aquí es donde nos encontramos con los estados de superposición. Básicamente, según la física cuántica, si un objeto puede estar en un estado A o en un estado B, entonces también puede encontrarse en un estadio mixto. Lo que ocurre es que, al efectuar la medición, el resultado que obtendremos será uno de los dos estados. Es decir: hasta el momento de la medición el objeto se encuentra en los dos estados simultáneamente, pero la mera observación hace que el estado colapse a uno de los dos posibles, A o B.

Así pues, en el experimento de Schrödinger, el gato puede estar tanto vivo como muerto. Al ser ambos estados posibles, dentro de la caja el gato se encontrará en una superposición de los dos estados. El gato estará vivo y muerto hasta que un observador abra la caja y haga colapsar el sistema hacia una sola de las posibilidades.

Esta concepción de la realidad supone grandes desafíos no sólo para los físicos, sino también para los filósofos de la ciencia, ya que la realidad vendría dada en función de si se la observa o no.

El tema es tan controvertido que hasta Stephen Hawking dijo en su momento: “Cada vez que escucho hablar de ese gato, empiezo a sacar mi pistola”. Lo de la pistola no es casual, se podría considerar una broma de físico, ya que hace referencia a otra variante del experimento de Schrödinger, el suicidio cuántico. Aquí os dejo el enlace de la Wikipedia acerca del suicidio cuántico, por si queréis darle más vueltas al asunto y comeros un poco el coco.

Por último quisiera pedir disculpas por el modo de tratar el tema, ya que no soy muy ducho en la materia y lo he enfocado con la intención de que sea entendible para el mayor número de personas posible.

Imagen: Wikipedia

lunes, 27 de abril de 2009

Toledo

He decidido publicar entradas acerca de lugares declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y, como no puede ser de otra manera, empezaré hablando de Toledo, que adquirió dicho estatus en 1986.

Sobre una colina de cien metros de altura, abrazada por el río Tajo, se encuentra la ciudad de Toledo. El primer asentamiento conocido son una serie de castros de la Edad de Bronce, de los que el situado en el Cerro del Bú es uno de tantos. Sobre ellos se levantaría una ciudad celtibérica amurallada bajo dominio carpetano. Tito Livio, en sus Anales, la define como “Ciudad pequeña, pero bien amurallada”. Conquistada en 193 a. C. por Marco Fulvio Nobilior, los romanos la denominan Toletum, cuyo significado viene a ser “lugar en alto”. La romanización trajo consigo una importante industria del hierro y un profundo cambio de la ciudad: villas, acueducto, calzadas, circo, anfiteatro, teatro... Si bien la mayoría de estas obras fueron desmanteladas para aprovechar los materiales o, directamente, siguen bajo tierra.

Tras las primeras incursiones germánicas la ciudad es reforzada, aunque no tardaría en ser conquistada. Primero por los alanos en 411, quienes fueron derrotados a su vez por los visigodos en 418. Bajo dominio visigodo la ciudad se convierte al cristianismo y adquiere gran importancia civil y religiosa, siendo arzobispado y capital del reino visigodo.

En 711 es tomada por musulmanes y pasa a llamarse Tulaytula. Sometida al califato de Córdoba y tras la desintegración de éste, Toledo pasaría a ser un importante reino de taifa obligado a pagar parias a los reyes de Castilla para mantener su independencia. En 1085, Alfonso VI de León y Castilla la toma pacíficamente por capitulación. El acuerdo de capitulación concedió fueros a las minorías existentes (mozárabes, musulmanes y judíos) y se toleró el culto religioso de judíos y musulmanes. Es en este período donde Toledo conoció su máximo esplendor social, cultural y político. De ello da fe la Escuela de Traductores de Toledo, impulsada por Alfonso X “El Sabio”, numerosas obras de arte civil y religioso y el hecho de que se la conociera como “Ciudad de las tres culturas”. Esta actitud tolerante no duraría mucho: los cristianos construyeron su catedral sobre la mezquita mayor, construida a su vez sobre la antigua catedral visigoda.

Como capital de España, los Reyes Católicos engrandecieron la ciudad. Tanto que el monasterio de San Juan de los Reyes estaba destinado a ser su mausoleo, aunque luego no fueron enterrados en él. La ciudad, en 1520, fue una de las primeras en sumarse a la revuelta de las Comunidades, con dirigentes como Juan de Padilla y Pedro Laso de la Vega; y tras la derrota de Villalar sería María Pacheco, la viuda de Padilla, la que encabezase la resistencia contra Carlos V, hasta su rendición. A partir de 1563, tras la decisión de Felipe II de trasladar la corte a Madrid, la ciudad pierde su peso político y social y empieza su decadencia. El siglo XVIII trajo un breve resurgir con la Real Compañía de Comercio y Fábricas, pero fue un período breve que no sacó a la ciudad de la ruina y que la relegó a funciones meramente administrativas.

Situada en zona republicana al comienzo de la Guerra Civil, presencia el famosísimo asedio del Alcázar, hasta finales de septiembre de 1936, cuando es tomada por el bando nacional. Tras esto, ya se sabe: 40 años de dictadura, democracia…y hasta hoy.

Fuente imágenes: Wikipedia y Flickr

lunes, 20 de abril de 2009

El Tesoro de Guarrazar

Año 711: Los árabes invaden Hispania. A su llegada a Toledo encuentran en la catedral una serie de coronas votivas y demás ofrendas que los reyes visigodos y demás personajes influyentes de la época habían ido donando a la Iglesia. Muchas de las joyas son fundidas para aprovechar los metales preciosos, siendo a su vez causa de envidias y disputas entre los conquistadores árabes. Sin embargo, gran parte de ellas han sido transportadas ya por los clérigos visigodos que, para ocultarlas de los invasores, las esconden en el cercano monasterio de Santa María de Sorbaces.

Año 1858: Tras unas lluvias torrenciales se produce un desplome de terreno en las llamadas Huertas de Guarrazar (Guadamur, Toledo), antigua ubicación del monasterio de Santa María de Sorbaces. A la luz queda expuesta, junto al sepulcro de un presbítero llamado Crispinus, una caja de hormigón llena de joyas y objetos de gran valor. Los descubridores, en vista del hallazgo, venden los objetos a orfebres de Toledo y a un militar francés que se lleva las joyas a París. Posteriormente se encuentra otro conjunto de objetos que, esta vez, es vendido a la reina Isabel II, que deposita las piezas en la Armería Real.

El tesoro de Guarrazar constaba de una serie de coronas y cruces votivas, así como de diademas, broches y hasta cinturones. Gran cantidad de los objetos desaparecieron para siempre; siendo los transportados a París y Madrid los que se conservan. Las joyas provienen de los talleres de orfebrería ibéricos. Entre las piezas, las dos más destacadas son las coronas votivas de los reyes visigodos Suintila y Recesvinto.

La corona de Suintila, actualmente en paradero desconocido tras su robo de la Armería Real en 1921, era de oro, ornamentada con piedras semipreciosas, y de ella colgaban unas pequeñas cadenillas de donde pendían unas letras. De cada una de estas letras, a su vez, colgaban diferentes piezas, como perlas, esmeraldas o zafiros. Las letras formaban una inscripción que decía: “SUINTHILANUS REX OFERET”. Estaba datada entre los años 621 y 631. La otra corona, la de Recesvinto, es la pieza más conocida del tesoro y constituye un exvoto excepcional. Fechada en 622, es de oro compuesta por dos piezas semicirculares unidas, con incrustaciones de piedras preciosas. Aquí volvemos a ver letras colgantes que en este caso rezan: “RECCESVINTHUS REX OFFERET”, de las que también cuelgan diversas piezas de orfebrería.

El tesoro está repartido entre el Museo de Cluny, en París; la Armería del Palacio Real de Madrid y el Museo Arqueológico Nacional de España, también en Madrid. Aún así, en el Museo de los Concilios y de la Cultura Visigoda, sito en la Iglesia de San Román de Toledo, podemos encontrar una serie de fieles reproducciones de los objetos más importantes de dicho tesoro.

Fuente imágenes: Wikipedia y Museo Arqueológico Nacional

viernes, 10 de abril de 2009

La Cruzada de los niños

Este hecho, mitad mito y mitad realidad, acaecido en 1212, es el origen del cuento del flautista de Hamelín. La leyenda cuenta que en aquel año, cerca de 30.000 niños alemanes abandonaron sus hogares y que, guiados por un niño llamado Nicholas, cruzaron los Alpes y llegaron hasta Italia. A su vez, otros 30.000 niños se les habrían unido en Francia. Es difícil conocer la verdadera naturaleza de la historia, de la que hay diferentes versiones; pero los hechos, grosso modo, y según las teorías más aceptadas que dicen que en realidad se trata de dos sucesos paralelos, vendrían a ser los siguientes:

Paralelamente en Francia y Alemania, después de la Cuarta Cruzada (1202-1204), dos niños habrían sido visitados por Jesucristo, el cual les habría comunicado que Jerusalén solo podía ser conquistada por niños, dada la pureza de su alma. De éste modo, ambos niños se habrían dirigido a la costa con el fin de tomar embarcaciones para partir a Tierra Santa. El grupo de Alemania llegaría muy diezmado a Génova después de cruzar los Alpes, donde el mal estado de la mar les habría impedido zarpar y donde habrían sido vendidos como esclavos y prostitutas. El otro grupo, el francés, no correría mejor suerte, ya que una vez en Marsella tomarían los barcos, pero una vez llegados a su destino los mercaderes los habrían igualmente vendido como esclavos.

¿Realidad o mito? Algunos historiadores cuentan que no fueron niños, sino adultos. Otros que si la historia se conoce de éste modo es porque uno de los niños franceses regresó ya pasados los años como sacerdote y contó los sucesos, aunque los hechos fuesen agrandados y mitificados por las crónicas de la época para darles un aire de grandeza. Y ya, por último, otros indican que no fue más que propaganda de la Iglesia, implicando a niños, para lavar su nombre tras el fiasco de la Cuarta Cruzada.

Fuente de la imagen: Wikipedia

martes, 7 de abril de 2009

Kwashiorkor

“He comido tanto que tengo la tripa como un niño somalí”. ¿Os suena? El vientre inflamado que presentan muchos niños del Tercer Mundo es uno de los síntomas de una terrible enfermedad que aparece en infantes que ingieren una dieta desequilibrada, carente de proteínas y vitaminas, y que mata a la mitad de los que la padecen. Hablamos del kwashiorkor, un mal que se ceba principalmente en los pequeños que viven en áreas en las que hay hambre, sequía o guerras.

El kwashiorkor aparece generalmente cuando la madre desteta muy pronto a su hijo y la leche materna, rica en aminoácidos, grasas e hidratos de carbono necesarios para el desarrollo, se sustituye por una dieta a base exclusivamente de féculas vegetales y carbohidratos, como arroz u otros cereales. Estos alimentos son ricos en almidón, pero carecen de proteínas y vitaminas.

En un plazo de seis meses empiezan a aparecer en el niño los primeros signos de la enfermedad. Falta de vitalidad, apatía, delgadez, erupciones cutáneas y enrojecimiento del cabello son los más característicos. El vientre abombado es una evidencia de la debilidad de la musculatura del abdomen, la presencia de un hígado inflamado y un exceso de agua (ascitis) provocado por la ausencia de proteínas en la sangre.

Respecto a las causas, se acepta que una carencia de proteínas combinada con una ausencia de energía y micronutrientes esenciales en la dieta es un factor muy importante, aunque no el único implicado. Así, con una dieta rica en proteínas y alimentos con alto valor energético la enfermedad podría ser tratada; sin embargo, su tasa de mortalidad es cercana al 50% y, en el caso de que el niño se recupere, puede dejar secuelas de por vida, como el desarrollo de retraso mental.