Sobre una colina de cien metros de altura, abrazada por el río Tajo, se encuentra la ciudad de Toledo. El primer asentamiento conocido son una serie de castros de la Edad de Bronce, de los que el situado en el Cerro del Bú es uno de tantos. Sobre ellos se levantaría una ciudad celtibérica amurallada bajo dominio carpetano. Tito Livio, en sus Anales, la define como “Ciudad pequeña, pero bien amurallada”. Conquistada en 193 a. C. por Marco Fulvio Nobilior, los romanos la denominan Toletum, cuyo significado viene a ser “lugar en alto”. La romanización trajo consigo una importante industria del hierro y un profundo cambio de la ciudad: villas, acueducto, calzadas, circo, anfiteatro, teatro... Si bien la mayoría de estas obras fueron desmanteladas para aprovechar los materiales o, directamente, siguen bajo tierra.
Tras las primeras incursiones germánicas la ciudad es reforzada, aunque no tardaría en ser conquistada. Primero por los alanos en 411, quienes fueron derrotados a su vez por los visigodos en 418. Bajo dominio visigodo la ciudad se convierte al cristianismo y adquiere gran importancia civil y religiosa, siendo arzobispado y capital del reino visigodo.
En 711 es tomada por musulmanes y pasa a llamarse Tulaytula. Sometida al califato de Córdoba y tras la desintegración de éste, Toledo pasaría a ser un importante reino de taifa obligado a pagar parias a los reyes de Castilla para mantener su independencia. En 1085, Alfonso VI de León y Castilla la toma pacíficamente por capitulación. El acuerdo de capitulación concedió fueros a las minorías existentes (mozárabes, musulmanes y judíos) y se toleró el culto religioso de judíos y musulmanes. Es en este período donde Toledo conoció su máximo esplendor social, cultural y político. De ello da fe la Escuela de Traductores de Toledo, impulsada por Alfonso X “El Sabio”, numerosas obras de arte civil y religioso y el hecho de que se la conociera como “Ciudad de las tres culturas”. Esta actitud tolerante no duraría mucho: los cristianos construyeron su catedral sobre la mezquita mayor, construida a su vez sobre la antigua catedral visigoda.
Como capital de España, los Reyes Católicos engrandecieron la ciudad. Tanto que el monasterio de San Juan de los Reyes estaba destinado a ser su mausoleo, aunque luego no fueron enterrados en él. La ciudad, en 1520, fue una de las primeras en sumarse a la revuelta de las Comunidades, con dirigentes como Juan de Padilla y Pedro Laso de la Vega; y tras la derrota de Villalar sería María Pacheco, la viuda de Padilla, la que encabezase la resistencia contra Carlos V, hasta su rendición. A partir de 1563, tras la decisión de Felipe II de trasladar la corte a Madrid, la ciudad pierde su peso político y social y empieza su decadencia. El siglo XVIII trajo un breve resurgir con la Real Compañía de Comercio y Fábricas, pero fue un período breve que no sacó a la ciudad de la ruina y que la relegó a funciones meramente administrativas.
Situada en zona republicana al comienzo de la Guerra Civil, presencia el famosísimo asedio del Alcázar, hasta finales de septiembre de 1936, cuando es tomada por el bando nacional. Tras esto, ya se sabe: 40 años de dictadura, democracia…y hasta hoy.
Fuente imágenes: Wikipedia y Flickr

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El Artificio de Juanelo, situado cerca del Puente de Alcántara, suponía el ascenso de agua por un desnivel total de 100 metros y un recorrido horizontal de 300 metros. Se componía de una presa y dos ruedas motrices a nivel del río, seis estaciones intermedias y 192 cajones dispuestos en armaduras basculantes agrupados en 24 torrecillas intermedias. Tenía capacidad para transportar hasta 17.000 litros de agua cada 24 horas.


Se han encontrado restos de actividad humana en la zona que se remontan a la cultura Clovis, hace unos 11.000 años, y era territorio de las tribus Crows y Pies-Negros antes de la colonización del lugar. En cuanto a biodiversidad, Yellowstone alberga cerca de 1900 especies de plantas y líquenes, siendo la inmensa mayoría endémicas de la zona. Respecto a la fauna, podemos encontrar unas 400 especies de mamíferos, aves, peces, reptiles y anfibios, siendo el lobo gris (Canis lupus occidentalis), el lince (Lynx canadensis), el oso grizzly (Ursus arctos horribilis) y el bisonte americano (Bison bison) los más conocidos y los que mayor interés atraen, y estando los tres primeros en peligro. A éste respecto cabe destacar la política de reintroducción del lobo llevada a cabo por el gobierno de EE.UU., que hizo que éste animal volviera al parque en los años 

Al igual que otros mamíferos, los monotremas están cubiertos de pelo, tienen un corazón con cuatro cámaras, poseen diafragma, un hueso único en la mandíbula inferior, tres huesos en el oído interno y, evidentemente, producen leche para alimentar a las crías recién nacidas, si bien las glándulas no se disponen en mamas como en el resto de los mamíferos, sino que desembocan en dos zonas situadas en el abdomen por donde brota la leche.