“He comido tanto que tengo la tripa como un niño somalí”. ¿Os suena? El vientre inflamado que presentan muchos niños del Tercer Mundo es uno de los síntomas de una terrible enfermedad que aparece en infantes que ingieren una dieta desequilibrada, carente de proteínas y vitaminas, y que mata a la mitad de los que la padecen. Hablamos del kwashiorkor, un mal que se ceba principalmente en los pequeños que viven en áreas en las que hay hambre, sequía o guerras.El kwashiorkor aparece generalmente cuando la madre desteta muy pronto a su hijo y la leche materna, rica en aminoácidos, grasas e hidratos de carbono necesarios para el desarrollo, se sustituye por una dieta a base exclusivamente de féculas vegetales y carbohidratos, como arroz u otros cereales. Estos alimentos son ricos en almidón, pero carecen de proteínas y vitaminas.
En un plazo de seis meses empiezan a aparecer en el niño los primeros signos de la enfermedad.
Falta de vitalidad, apatía, delgadez, erupciones cutáneas y enrojecimiento del cabello son los más característicos. El vientre abombado es una evidencia de la debilidad de la musculatura del abdomen, la presencia de un hígado inflamado y un exceso de agua (ascitis) provocado por la ausencia de proteínas en la sangre.
Respecto a las causas, se acepta que una carencia de proteínas combinada con una ausencia de energía y micronutrientes esenciales en la dieta es un factor muy importante, aunque no el único implicado. Así, con una dieta rica en proteínas y alimentos con alto valor energético la enfermedad podría ser tratada; sin embargo, su tasa de mortalidad es cercana al 50% y, en el caso de que el niño se recupere, puede dejar secuelas de por vida, como el desarrollo de retraso mental.
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